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En la antigüedad, las ventajas de las ostras ya eran sobradamente conocidas.

Los griegos consumían tal cantidad de ostras, que las usaban como boletín de voto para condenar a la deportación a algunos de sus dirigentes políticos, (de ahí la palabra ostracismo).

A los romanos, instalados en Francia, les encantaban las ostras planas salvajes (ostra edulis), que recogían en la costa atlántica, que se convertiría más tarde en MARENNES, zona ostrícola francesa por antonomasia.

En 1.868, un barco del puerto de Morlaix (Bretaña), “el Morlaisien”, embarrancó en el estuario de la Gironda, con un cargamento de ostras en su interior. Las ostras, de la variedad crassostrea angulata, también conocida como ostra portuguesa, se adaptaron perfectamente a las aguas autóctonas y terminaron colonizando toda la costa atlántica.

En 1.920, una enfermedad acabó con las ostras planas del tipo crassostrea edulis. La variedad crassostrea angulata resistió a la plaga, convirtiéndose en el principal recurso ostrícola, si bien, subsisten algunas ostras planas en las zonas de Belon y Cancale.

A principios de los años 70, una nueva enfermedad diezmó la variedad crassostrea angulata. El parque ostrícola francés llevaba algunos años diversificando su producción con otra variedad como crassostrea gigas, conocida como ostra japonesa, que presenta un perfil más convexo, y sobre todo más resistente que la portuguesa.

La japonesa tomó el relevo de la crassostrea angulata. En la actualidad se producen en Francia unas 130.000 toneladas, convirtiéndose en el 4º productor mundial, China, Corea y Japón.

Tiene cualidades reconstituyentes y terapéuticas indiscutibles. Se recetaba antiguamente a los niños de salud débil por su abundante aportación de vitamina B12 y hierro.

La ostra es muy rica en proteínas y muy pobre en calorías. Destaca su alto contenido de yodo que ayuda a regular el colesterol y fortalece el cabello, la piel y las uñas.

La abundante presencia de zinc colabora en la asimilación de la insulina, en la producción de la testosterona, además de ser beneficioso para el sistema inmunitario y la cicatrización de las heridas. También, combate la fatiga de manera eficaz.

Ostras y vida. Salud y tradición.